¡Wao! Que noche….

¡Wao! que noche….

A noche tuve la oportunidad de re-encontrarme con personas que considero mas que amigos, personas que de alguna manera, en momento de soledad, en momentos de mucha tristeza, en momentos de desesperación, en todo lo que nos rodeaba en esos momentos en nuestras vidas, fueron, diría, como unos ángeles para mi. Aunque el apoyo era mutuo, todos teníamos una dura realidad, para mí, le dieron a mi vida un significado único, la vida me tenía a grandes maestros delante de mi, sin yo saberlo.

Hace 10 años conocí en un entrenamiento a todas estas personas, el primero que les voy a mencionar, le voy a llamar el Papá de los Pollitos.

El era el que nos cuidaba, el consejero, el que ya en otro momento había pasado por un entrenamiento como este, el se encontraba en sus días mas negro diría yo, (de lo que me a contado), pero ¿de donde sacaba la fuerza? para ser el Papá de los Pollitos de personas que no conocía, con solo pan, jalea de mani y jalea de algún sabor a fruta, nos velaba que todos estuviéramos bien, que comiéramos y sobre todo que YO, bajo mi frustración y desespero, evitara una depresión, me hacia pasar los días en unas de las ciudades mas grandes y mas famosas del mundo sonriendo, la terapia era, caminar frente al mar y darle al mar nuestra preocupaciones y problemas.

El Papá de los Pollitos se a mantenido siendo parte de mi familia a este día.

La Espiritual, la conozco desde los finales de los 90, desde los tiempos hoteleros, tiempos que nos hizo convertirnos en hombres y mujeres de una. Nos re-encontramos en ese entrenamiento después de casi 10 años sin vernos.

Ella se dedicaba a que nunca perdiera la fe, que todo era una enseñanza de Dios de alguna manera, que debíamos aprender algo del proceso. Me dió los primeros Sushi que comí en mi vida, había vivido antes en esa ciudad y nos llevaba a pasear en nuestros momentos libre.

Jamas me voy a olvidar el día que me llevo a una iglesia en el mismo medio de Manhattan el cual la manera de escuchar la palabra de Dios era con música cantando, super inspirador y salíamos con una energía que no te puedo explicar, algo como que nos tocaba y nos decía: Todo va estar bien.

Que mucha razón tenía esa voz.

Espero que no pasen 10 años mas para volverla a ver.

Srta siempre he admirado su elegancia, admiro la fe incondicional que tiene con Dios, tu belleza interior hace que tu belleza exterior resalte en su máximo esplendor.

La Guerrera, la llamo así, por su guerra interna, sabía que era libre ante al mundo, pero solo ocurría en su mente, tenía que pasar ese entrenamiento Si o Si, sin nada, con una sola oportunidad y punto.

Llego a tocar fondo, cuando estas en el fondo es donde los peores pensamientos que una persona puede tener llegan.

La admiro, y ella no sabe cuanto, ella se puso a Ella sobre todas las cosas, enfocándose que la vida tiene mas valor del que nosotros le vemos. Verla tan Feliz con todos esos días negros y llena de un diario de colores, me da la certeza que solo esta en el comienzo de una gran vida.

Hubieron muchos mas ángeles que tocaron mi vida en esa ciudad tan enorme, que pasaban a verme y se aseguraban que estaba bien, me hacían sentir como si estuviera en mi casa.

Joshlyn, Walter, Leslie, Frances, Diana, Ariel, este ultimo aunque no era de esa ciudad también estuvo al pendiente de mi.

Gracias nunca los olvido.

Quedan todavía algunos ángeles que siguen alrededor de mis días, como uno de los mas especiales de todos, Joe, el que me ha cambiado la vida poco a poco y con solo enseñarme que el poder mas grande que uno tiene es el conocimiento.

Angelica siempre llega en momentos difíciles, siempre me ayuda a ver las cosas de otro aspecto, eres una mujer tan elegante, con mucha clase, tu ayudar al mundo y ver el mundo como tu lo vez hacen que las personas vuelvan a creer en los demás.

Y los ángeles que con el tiempo se han convertido en personas especiales para mi, a todos ellos muchas gracias.

Fue una noche espectacular haberme encontrado con la mayoría de esas personas que tocaron mi vida de alguna manera en uno de los momento mas difíciles que tuve.

Dios gracias por haberme dado la oportunidad de poderlos ver una vez mas, gracias por permitirme poder decirles en persona Gracias y lo importante que fueron para mi.

Espero que podamos vernos mas seguido, aunque nos encontremos en cualquier parte del mundo.

Los adoro con todo mi corazón.

Tuqui